ARLINGTON, Texas - La isla más famosa por producer talento de béisbol está de fiesta para honrar a uno de sus nativos más famosos. De San Pedro de Macorís a Santo Domingo, una se está efectuando celebración histórica que inclusive se siente por toda América Latina por un hombre dominicano que ahora viste el uniforme de los Rangers de Texas.

Sammy Sosa es el último miembro del club exclusivo de los 600 jonrones, y el primer latino en alcanzar la marca. Cómo se le recordará en términos históricos aún no se ha determinado, pero existen algunos hechos indiscutibles: Sosa es uno de los toleteros más productivos en la historia del juego, y ha alcanzado este punto de su carrera de la misma forma en que ha logrado cada meta en su vida-con una gran sonrisa.

No importa si lo quieres o lo odias. Emulado o ignorado, no se puede negar lo que ha significado Sosa para el béisbol en el pasado y lo que su regreso al juego significa hoy en día. Es una superestrella en todos los sentidos de la palabra, y es algo bien auténtico.

Es simplemente quien es.

"Es alguien digno del gran escenario. Es grandioso, y ha logrado tanto", dijo el lanzador de los Rangers, C.J. Wilson. "Es una leyenda y puedo aprender mucho de él. Siempre está bien disponible para todos."

"Mucha gente lo ha abucheado, pero aún corre hacia su posición y tiene una gran actitud", continuó Wilson. "Los fanáticos lo ven corriendo y haciendo seña. Realmente es así de carismático. Tiene esa personalidad de superestrella."

El camino hacia los 600 empezó para Sosa en la ciudad dominicana de San Pedro de Macorís. Allí nació y donde ya es considerado por muchos como el residente más famoso del pueblo. Y eso es mucho decir, tomando en cuenta que jugadores de la talla de Alfonso Soriano, Daniel Cabrera y Luis Castillo, al igual que las leyendas Ricardo Carty, Alfredo Griffin, Juan Samuel y Tony Fernández también son de San Pedro.

DESTINADO A TRIUNFAR
Como un muchacho en desarrollo, Sosa firmó con los Rangers por unos miles de dólares en 1985 a los 16 años de edad. Veintidós años después, y 18 después de hacer su debut en Grandes Ligas con Texas en 1989, volvió a unirse al club, firmando un pacto de ligas menores en enero.

Entre las dos firmas con los Rangers, pasó toda una vida en el béisbol. Sosa se hizo famoso, y para algunos, por razones dudosas.

En 1989 fue cambiado a los Medias Blancas luego de tan sólo 25 partidos con los Rangers, y se pasaría unos 15 años en la Ciudad de los Vientos. Llegó a los Cachorros en 1992 y se convirtió en un héroe y a veces antihéroe durante una estadía colorida de 12 temporadas que terminó en el 2004.

Bien flaco al principio de su carrera, Sosa maduró en Chicago-físicamente, y como jugador. En 1993, su poder en el plato y velocidad en las bases lo ayudaron a alcanzar el 30-30 por primera vez en su carrera. Repetiría la hazaña en 1995, cuando dio 36 bambinazos y se robó 34 bases. Pero aún faltaba lo mejor.

En 1998, Sosa y Mark McGwire persiguieron la marca de Roger Maris de 61 jonrones en una sola temporada. McGwire terminó con 70 cuadrangulares, pero Sosa tuvo 66 con 158 empujadas, y fue nombrado el Jugador Más Valioso de la Liga Nacional. Entre 1998 y el 2001, Sosa dio 243 jonrones. También fue líder del viejo circuito en vuelacercas en el 2002 con 49, y llevó a los Cachorros a un título divisonal en el 2003, cuando conectó 40 bambinazos y remolcó 103.

LOS MOMENTOS DIFÍCILES
En el mismo 2003, fue suspendido luego de que se le encontrara corcho en su bate, y en marzo del 2005, fue uno de varios jugadores convocados para testificar ante el Congreso sobre el alegado uso de esteroides en el béisbol. Sosa le dijo a los legisladores que nunca ha usado sustancias prohibidas, y aún evita hablar sobre el particular. En el 2005, tuvo una temporada difícil en su único año en Baltimore, bateando .221 con 14 jonrones y 45 empujadas en 102 partidos. Estuvo fuera del béisbol en el 2006.

"No tengo que convencer a nadie", dijo Sosa cuando volvió a los Rangers en el 2007. "Soy pelotero. Lo que puede pensar un individuo sobre lo que está pasando en el béisbol, pues no tengo control sobre eso. Sé que he sido bueno para el juego, y voy a seguir siendo bueno para el juego. Voy a seguir rindiendo."

"Si vuelvo, no será por los 12 jonrones (que le faltaban para los 600)", dijo. "Quiero más que eso. Quiero 700 jonrones. No tiene sentido trabajar tanto por sólo 12 cuadrangulares. Soy ambicioso, en el buen sentido de la palabra."

Sosa luce más pequeño hoy en día que aquella versión musculosa de años atrás, pero sigue como una magna figura. Exhibe el mismo carisma, la misma confianza de siempre y esa sonrisa única no tiene precio. Ya es un favorito de los fanáticos. Es la historia caminante, algo que no ha pasado desapercibido por sus colegas.

"Es bien importante", dijo el tercera base de los Yankees, Alex Rodríguez. "Para él, ser el primer latino en llegar a lo 600, y como dominicano, pues eso nos llena de orgullo, porque primero somos amigos, es dominicano, y ha jugado con tanta pasión. Sammy ha sido un embajador increíble del juego por mucho tiempo. Es uno de mis jugadores favoritos."

Hay una isla y una camada de fanáticos en los Estados Unidos que sienten exactamente lo mismo.