MIAMI, Florida -- Luego de una espera de ocho días (pegó el 599 el 31 de mayo ante los Bravos en el Great American Ballpark de Cincinnati), Ken Griffey Jr. conectó el cuadrangular 600 de su gloriosa carrera al descifrar un envío, del también zurdo Mark Hendrickson, en su primer turno en el Dolphin Stadium de Miami.

En el cuarto y último juego de la serie de cuatro encuentros entre Florida y Cincinnati, Griffey Jr. finalmente recibió un lanzamiento ante el cual pudo hacer el contacto necesario para enviar la pelota a 403 pies en las gradas del jardín derecho.

Cuando sonó el batazo, los fanáticos presentes se levantaron de sus asientos y luego acompañaron a Griffey Jr. en su recorrido de las bases con aplausos, mientras otros peleaban para quedarse con el esférico souvenir en las gradas donde cayó el jonrón 600.

Griffey Jr. se quitó la gorra para agradecer la ovación y luego tuvo que salir de la cueva una vez más ante la ruidosa petición de los fanáticos que lo exigían.

"No estaba realmente preocupado por dar el jonrón en un momento determinado", admitió Griffey Jr. muy calmado en la rueda de prensa. "Estaba esperando un pitcheo que pudiera conectar, ser tan paciente como fuera posible y le hice swing a esa curva y pude sacarla del parque".

El día anterior, Griffey Jr. conversaba con Trey (su hijo de 14 años de edad) y le decía que cuando diera el jonrón 600 debía abrazarlo y darle un beso al llegar al home. Sin embargo, no recibió ni lo uno ni lo otro en el terreno.

"Creo que no toqué ninguna de las bases", dijo Griffey Jr. riéndose. "Parecía que iba flotando alrededor del diamante. Me pegó cuando saludé a mi familia y luego cuando vi a Trey en el dugout".

"Tenerlo en el dugout cuando di el batazo fue algo muy significativo para mí", agregó el nuevo miembro del club de los 600. "Traté de no mirarlo mucho porque sabía que él me estaba mirando a mí".

Ser hijo de un pelotero como Ken Griffey Sr. y haber crecido en el mundo del béisbol lo ayudó a hacer grandes amistades, pero igualmente lo ha hecho su ejemplar carrera dentro y fuera del terreno.

"Hace como una semana recibí una llamada de Willie (Mays) y el día siguiente otra de Hank (Aaron)", dijo riéndose. "Los dos coincidieron en aconsejarme que saliera y me divirtiera sin preocuparme mucho porque el jonrón llegaría. Recibir sus llamadas creo que me ayudó bastante".

Múltiples felicitaciones

Después del jonrón, Griffey Jr. recibió otras muchas llamadas y mensajes de texto para felicitarlo. "Déjenme chequear. Recibí 72 mensajes y 18 llamadas telefónicas, siendo la primera la de mi mamá", expresó Griffey Jr. Con una sonrisa y provocando la risa de los presentes antes de agregar: "no creo que conozca tanta gente".

No es fácil para cualquier pelotero jugar bajo la sombra de un padre famoso en el mismo deporte. Sin embargo, Ken Griffey Jr. superó con creces lo hecho en el terreno de juego por su padre Ken Griffey Sr., tanto a la ofensiva como a la defensiva, y ahora se ubica en una élite diferente.

Uno de los consejos que le dio cuando comenzaba le ha servido de mucho en su legendaria carrera.

"Mi papá me dijo que no me alegrara demasiado con las cosas buenas y que tampoco me deprimiera demasiado con las cosas malas", comentó Griffey Jr. "Es algo de lo que realmente me siento orgulloso. Yo no lanzo cosas cuando fallo sino que pienso que lo agarraré en la próxima oportunidad que tenga. Cuando mi papá llegaba a casa, no podíamos saber si había bateado de 4-4 o de 4-0. Al salir del estadio él era un padre y eso mismo hago yo".

Su padre bateó 152 jonrones y eso era lo que el pensaba lograr en las Mayores. Nunca pensó en 200, menos en 300 y jamás en 600. "Era un segundo bateador como mi padre cuando comencé", dijo Griffey Jr. "Pensaba que sería un bateador que empujaría carreras, batearía muchos dobles y algunos jonrones como mi padre".

A pesar de las muchas lesiones que redujeron su tiempo de juego, Griffey Jr. se une a Barry Bonds (762), Hank Aaron (755), Babe Ruth (714), Willie Mays (660) y Sammy Sosa (609) en un selecto grupo de peloteros con por lo menos 600 cuadrangulares en sus carreras en las Mayores y que incluye cuatro miembros de Cooperstown.

Un día normal que concluyó con esa nota tan especial, pero el autor de la hazaña con 20 años jugando en las Mayores, le resta importancia. "Es un jonrón más y no podía ponerme más presión de lo que significa batear un lanzamiento en las Mayores", dijo Griffey Jr. sonriendo en el clubhouse.

"La gente habla de los récords, pero uno no puede ponerse a pensar en los números personales porque lejos de ayudar al equipo lo dañan".

Las lesiones demoraron la hazaña

"600 es algo gigantesco", dijo el manager Dusty Baker. "Griffey debió lograrlo hace mucho tiempo pero las diferentes lesiones solamente lo demoraron ya que todos sabían que llegaría a 600 porque sale todos los días a jugar duro y trabaja para dar lo mejor de sí".

"En el dugout y el clubhouse es de gran ayuda por su personalidad y su actitud que son ejemplos a seguir por los peloteros jóvenes", continuó Baker. "Él disfruta jugar y viene todos los días a jugar. Siempre está listo para jugar bajo cualquier condición". "Ayer me dijo que lo haría", comentó el manager de los Rojos. "Yo sabía que cumpliría y hoy me recordó que siempre mantiene su palabra".

"Ahora vamos de vuelta a casa y estoy seguro que le darán una gran recepción", comentó Baker. "Es un logro inmenso lo que ha hecho y se puede medir al ver que solamente otros cinco lo habían hecho antes que él".

Cuando le preguntaron si podía imaginarse la cantidad de jonrones que tendría sin las lesiones, Baker respondió que "nunca hablo de lo que hubiese pasado si hubiese hecho esto diferente porque le quita lo que él realmente es. No pienso en eso nunca".

El jonrón 600 ha llegado y ahora la gente especula sobre el 700. "No me pongo números, pero creo que 700 está lejos, aunque sigo teniendo la misma emoción del primer día cada vez que me pongo el uniforme", comentó el jardinero derecho de los Rojos. "Todavía creo que puedo jugar varios años más, pero eso lo dirá mi cuerpo. Mientras siga divirtiéndome como lo he hecho desde el primer juego en las Mayores, podré darles al equipo y a los fanáticos lo mejor de mí".

Son muchos los cuadrangulares en sus 20 años de carrera y al preguntársele sobre alguno en particular que recuerde, Griffey Jr. no duda para responder.

"El primero que bateé en las Mayores, y los dos que dimos mi papá y yo en forma consecutiva para convertirnos en la primera pareja de padre e hijo en lograrlo".

Ya Griffey Jr. tiene 38 años, pero su sonrisa y su forma de comportarse en el terreno, en el clubhouse y ante las cámaras hacen pensar que es mucho más joven.

"Disfruto el béisbol y mientras pueda ayudar a mi equipo a ganar seguiré jugando", dijo muy seguro Griffey Jr. "Después me preocuparé del futuro sin béisbol cuando llegue el momento. Cuando no me divierta más, estaré listo para irme a mi casa".

Nadie sabe cuánto tiempo más durará esa emoción que siente al ponerse el uniforme y cuanto tiempo más va a divertirse, entonces dediquémonos a disfrutar de su juego alegre.