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PEORIA, Arizona -- A primera vista, es fácil apreciar el potencial de Jesús Montero.

La preciada adquisición venezolana de los Marineros de Seattle en un canje durante el receso de temporada con los Yanquis de Nueva York es una presencia imponente. Es un receptor y un bateador designado que está registrado con 1,90 metros de altura, casi 107 kilos (235 libras) y un poder de bateo que resuena en toda la instalación de entrenamiento en pretemporada de los Marineros.

Montero, de 22 años, se fue de 20 en 61 (.328) durante 18 partidos con los Yanquis después de que fue convocado la temporada anterior en septiembre. Conectó cuatro jonrones y cuatro dobles.

Cuando los Marineros --necesitados de algo para reanimar su ofensiva luego de terminar últimos de las mayores en carreras (556) y promedio de bateo como equipo (.233)-- salieron en busca de una ofensiva combinada con juventud y futuro prometedor, Montero era su objetivo.

Montero espera ser asignado en el cuarto o el quinto lugar del orden al bate de los Marineros, como bateador designado para empezar. El equipo espera hacerlo crecer como receptor, considerando que el veterano dominicano Miguel Olivo aporta algo de poder y maneja el cuadro de pitcheo mientras Montero mejora su defensiva y su organización de jugadas.

Montero ha escuchado las críticas sobre que es pasivo detrás del plato, pero les da poca atención. Dijo que le gustaría estar en algún momento en la alineación titular como receptor.

"Me gustaría, pero tengo muchas cosas enfrente. Mi contrato es solamente por un año, pero voy a hacer todo lo que pueda este año para estar ahí a mitad de la temporada si no es que antes", manifestó Montero. "Sólo pienso en hacer mi trabajo y tratar de demostrar que puedo ser receptor".

Montero se encuentra más relajado con los Marineros, a diferencia de la gran visibilidad que tenía con los Yanquis. Está programado para ser titular como receptor en un partido interescuadra el viernes, con el plan de darle turnos al bate regulares en toda la campaña sea como receptor o bateador designado.

"Nos gusta que sea muy capaz siendo un receptor cotidiano", dijo el manager Eric Wedge. "Somos afortunados ahora con Miguel Olivo, no necesitamos que sea este año un receptor de todos los días. Tenemos mucho tiempo para llevárnosla tranquila con él y ayudarle a seguir trabajando con eso en la mira".