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TORONTO - Edwin Encarnación ha surgido como un catalizador de la ofensiva de los Azulejos hasta ahora, con una racha de cinco juegos seguidos bateando de hit (que terminó el miércoles), además de un total de seis empujadas y cuatro extrabases.

El manager de Toronto, John Farrell, ha visto algo diferente en el dominicano este año y cree que el estar en salud ha ayudado a su bateador designado a rendir en esta primera semana de la temporada.

"Desde el primer día de los entrenamientos, ha tenido un swing más compacto", dijo el piloto. "Su muñeca, que le dio problemas en el pasado, ha sanado. Al sentirse sin límites físicos, se ha visto más agresivo y hay más consistencia en los swings."

El toletero identificó las debilidades en su swing durante el invierno y tenía una meta específica en mente cuando llegó a los entrenamientos de primavera este año.

"Tengo un swing más corto y más rápido", dijo Encarnación. "Antes era demasiado largo mi swing. Esa es unas de las cosas en las que trabajé en la temporada muerta, acortar mi swing.

"Cambié todo en la temporada muerta", continuó el veterano quisqueyano. "Mi approach (mentalidad), mis ajustes. Sólo necesito ser consistente durante toda la campaña."

Encarnación, quien bateó .272 con 17 jonrones y 55 empujadas en el 2011, no cree que su nueva mecánica vaya a limitar su poder. En cuanto a Farrell se refiere, el manager opina que el jugador de 29 años necesita mantener las cosas simples.

"Se mete en problemas cuando le tira a lanzamientos fuera de la zona", comentó el capataz. "Durante la mayor parte de la segunda mitad del año pasado, si ves sus bases por bolas y ponches, pues él tuvo una de las mejores segundas mitades de Grandes Ligas en ese sentido. Ha continuado su confianza, y ha podido reanudar lo bueno que inició (en el 2011)."

Encarnación conectó 11 de sus 17 cuadrangulares la temporada pasada después del Juego de Estrellas, con OPS (porcentaje de embasarse más slugging) de .886, comparado con .688 en la primera mitad. Además, 34 de sus 43 bases por bolas recibidas ocurrieron luego del Clásico de Otoño.