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Para los peloteros latinoamericanos, Osvaldo Virgil es un pionero.

"En América Latina", dijo el infielder dominicano de los Tigres, Ramón Santiago, "es como Jackie Robinson."

Virgil también es un pionero en el equipo de Detroit.

Cuando Virgil llegó a las Grandes Ligas en 1956 con los Gigantes de Nueva York, se convirtió en el primer dominicano en jugar en la Gran Carpa. Por esa hazaña es todo un héroe en su país.

Dos años después, fue canjeado a Detroit, donde volvería a hacer historia. Después de empezar la temporada en Triple-A Charleston, fue subido a mediados de la campaña. Cuando salió al terreno de Grandes Ligas vistiendo el uniforme de los felinos, se convirtió en el primer hombre de color en jugar con los Tigres.

Virgil no fue el primer afro-americano en vestir el uniforme de Detroit, un punto que se ha confundido a través de los años y debatido entre historiadores, sobre todo porque Detroit fue el penúltimo equipo en integrar a jugadores de color en su roster (Boston fue el último).

Larry Doby fue el primer afro-americano en jugar con los Tigres, participando en 18 partidos con los felinos en 1959. A Doby se le reconocía más por ser el primer afro-americano en jugar en la Liga Americana, con los Indios de Cleveland una década antes. Virgil y Doby les abrieron las puertas a muchos jugadores afro-americanos que brillarían con los Tigres en los años siguientes.

Jake Wood, Willie Horton, Earl Watson y Gates Brown son sólo algunos de los afro-americanos que se destacaron en los felinos en los años después del paso de Virgil y Doby por Detroit. En el caso de Virgil, su hazaña histórica se ha perdido un poco, probablemente porque su paso por los felinos fue bien breve.

Sin embargo, para toda una generación de peloteros, la carrera de Virgil-incluyendo su tiempo en Detroit-fue significante y sin precedente. Cuando uno toma en cuenta el impacto que han tenido los jugadores latinoamericanos en los Tigres, es sumamente importante.

"Les abrió las puertas a todos los peloteros dominicanos", dijo Santiago. "Y en Dominicana se lo han reconocido mucho. La gente le reconoce eso."

Después de que un buen comienzo en liga menor le ameritara una convocación a Grandes Ligas para jugar en la tercera base, Virgil debutó con los Tigres el 6 de junio de 1958 en Washington. El dominicano jugó 11 partidos por los felinos en la ruta, antes de debutar en el Braggs Stadium de Detroit el 17 de junio.

Nadie en ese entonces veía ese día como un momento histórico.

"No lo recuerdo como algo (tan importane)", dijo el Salón de la Fama del equipo, Al Kaline. "Tal vez yo era un ingenuo en ese sentido."

Fue importante para los fans. La asistencia ese día fue de 29,794, más del doble de su asistencia normal para un partido de día entresemana.

Virgil se fue de 5-5 en aquel partido y recibió una cálida bienvenida de la fanaticada felina.

"Se sintió especial", le dijo Virgil al Detroit News hace unos años. "Me encantó Detroit. Fueron gente muy buena. Me trataron muy bien."

Virgil bateó .244 ese año, con tres jonrones y 19 empujadas en 49 partidos. Jugó en 62 juegos más por los Tigres en 1960, antes de ser cambiado a los Atléticos para la temporada siguiente.

La organización de los Tigres no ha olvidado a Virgil. Cuando el equipo celebró su Fiesta Latina hace un año, invitaron al dominicano, quien recibió una gran ovación. Entre los jugadores activos que le saludaron estuvo Santiago, quien lo conocía por primera vez.

"Fue especial", dijo Santiago. "Es uno de los hombres cuyas acciones se valoran de verdad."

En el invierno, Santiago tuvo otra oportunidad de compartir con Virgil, como parte de un comité nacional dominicana que incluía al presidente del país, Leonel Fernández. Mientras tanto, Virgil sigue en el retiro en la República Dominicana, donde sigue siendo una inspiración para otros jugadores.