WASHINGTON -- Lesionado y derrotado en un partido de playoffs frente a los Medias Rojas de Boston, Roger Clemens pidió ver al hombre que le podía "hacer justo lo que él necesitaba". Preguntó por Brian McNamee.

Brian Cashman, gerente general de los Yanquis de Nueva York, recordó ese momento el jueves en el juicio por presunto perjurio que se le sigue al estelar ex pitcher, quien participó 11 veces en el Juego de Estrellas.

Era el tercer partido de la serie por el campeonato de la Liga Americana en 1999. Clemens había permitido cinco carreras antes de dejar el montículo después de sólo dos innings y cojeaba de una pierna. Había pasado apuros en la que sería la peor campaña de su carrera de 24 años en lo que respecta a su promedio de carreras limpias admitidas.

Cashman relató que fue a ver a Clemens en los vestidores del equipo visitante en el Fenway Park y halló al pitcher con hielo en la pierna y frustración en el rostro.

"Habló sobre cómo congeniaba con Brian McNamee", dijo Cashman. "Conocía su cuerpo. Brian sabía cómo entrenarlo, cómo hacer justo lo que él necesitaba".

Los Yanquis contrataron a McNamee la siguiente temporada como entrenador asistente de fortaleza y acondicionamiento físico con un salario de 30.000 dólares. Cashman aclaró: "Su obligación era entrenar a Roger Clemens".

McNamee, de quien se espera dé su testimonio la semana próxima, ha dicho que inyectó esteroides anabólicos y hormona de crecimiento humano (conocida comúnmente como HGH) a Clemens durante las temporadas de 1998, 2000 y 2001 en las Grandes Ligas.

Clemens, de 49 años, está siendo juzgado por presunto perjurio con base a su testimonio ante el Congreso en 2008 de que nunca empleó ninguna de las dos substancias.

En momentos en que el juicio está en los últimos días de su cuarta semana, finalmente comenzó a gravitar hacia su principal testigo. McNamee podría testificar incluso el lunes. La fortaleza de los argumentos del gobierno gira en torno a su credibilidad.

Antes de pasar con los Yanquis, McNamee trabajó con Clemens cuando ambos estaban con los Azulejos de Toronto, donde Clemens ganó dos premios Cy Young en dos temporadas.

Horas antes el jueves, el tribunal escuchó el testimonio del doctor David Lintner, médico principal de los Astros de Houston, que también tenía ese puesto durante los tres años que Clemens estuvo con el equipo, de 2004 a 2006.

Clemens ha dicho que durante su carrera recibía inyecciones de vitamina B12 de personas que no eran médicos, tales como preparadores físicos y asesores para desarrollar fortaleza, y que los equipos tenían listas cuatro o cinco agujas en los vestidores después de un partido.

Lintner testificó que los Astros tienen una política de que sólo los doctores pueden aplicarle inyecciones a los peloteros, y dijo que nunca vio jeringas listas para los peloteros tras un partido de Houston. Funcionarios de los otros equipos en los que Clemens militó --los Medias Rojas, los Azulejos y Cashman con los Yanquis-- dieron un testimonio similar.

Lintner --que hizo sonreír a los espectadores cuando afirmó: "Francamente, no me gusta el béisbol"-- también dijo que el equipo no le aplica inyecciones de vitamina B12 a los jugadores, porque "no da resultado". El gobierno argumenta que Clemens mintió cuando dijo que McNamee le inyectó B12, y que en realidad esas jeringas contenían esteroides y HGH.