DUNEDIN, Florida - Mientras entrenaba en la República Dominicana durante el invierno, Vladimir Guerrero nunca se permitió pensar que había terminado su carrera de Grandes Ligas. Había firmado con los Rangers en enero del 2010 y con los Orioles en febrero del 2011, así que sabía que podía firmar con algún equipo a finales de la temporada muerta.

"Había que esperar la oportunidad indicada", dijo Guerrero a través de uno de sus representantes, Orlando Ventura, después de su primera práctica en el Bobby Mattick Training Center.

Guerrero recibió ofertas no garantizadas con invitaciones a los entrenamientos de primavera de los Indios, Reales y Diamondbacks, pero por fin encontró la oportunidad que buscaba con los Azulejos la semana pasada, cuando firmó un pacto de liga menor con el equipo canadiense. Se presentó a las instalaciones de Toronto aquí el martes.

Resulta que la oferta de los Azulejos fue hecha dos veces.

Toronto hizo los contactos con los ex representantes del pelotero de 37 años, SFX Baseball, durante los entrenamientos de primavera. Pero Guerrero afirma que nunca supo nada acerca de esa oferta. El quisqueyano dejó SFX para contratar los servicios de Proformance, organización de Ventura y Bean Stringfellow. Ellos le comunicaron la segunda oferta de Toronto, y Guerrero la aceptó sin vacilar.

"Por supuesto", dijo Guerrero al respecto. "Siempre esperaba una llamada, pero no llegaba. En realidad nadie me dijo nada (sobre la oferta de Toronto)."

Pero aquí está el dominicano ahora, poniéndose en forma con la esperanza de volver a las Grandes Ligas con los Azulejos. El gerente general de Toronto, Alex Anthopoulos, dijo la semana pasada que al nueve veces convocado al Juego de Estrellas no se le dio garantía alguna de que vaya a estar con el equipo grande, y que el movimiento se hizo simple y llanamente para agregarle profundidad a la organización.

"No existe un contrato liga menor malo", dijo Anthopoulos. "Cuando podemos adquirir a alguien a través de un contrato de liga menor, casi siempre exploramos esa posibilidad. Nunca se sabe si alguien va a rendir. Desde el punto de vista del club, no hay ningún lado negativo. (Guerrero) fue un jugador de todos los días el año pasado."

Anthopoulos expresó que lo más pronto que podríamos ver a Guerrero en el roster de Grandes Ligas sería junio, y que su contrato de US$1.3 millón se ajustará al tiempo que esté el toletero en la Gran Carpa. Si es desde junio, Guerrero se ganaría unos US$800,000 este año.

Pero todos están claros en que no hay garantía alguna. Guerrero está bien consciente de esa realidad, diciendo que continuará trabajando fuerte y que dejará que los Azulejos tomen las decisiones que más les convengan. Afirma el quisqueyano que se pasó mucho tiempo practicando en los jardines y que estará listo para jugar en los bosques si surge una oportunidad. El año pasado fue exclusivamente bateador designado con Baltimore.

Son pocos los que cuestionan si Guerrero puede batear aún. Conectó 13 jonrones con promedio de .290 y OPS (porcentaje de embasarse más slugging) de .733 en 145 juegos en el 2011. La temporada anterior con Texas, bateó .300 con OPS de .841 y 29 cuadrangulares.

Aquí en sus primeras prácticas, demostró su poderoso swing de siempre, sacando una bola por el mismo jardín central. Ventura estimó que el batazo caminó 495 pies. Guerrero debe de empezar a jugar partidos de los entrenamientos extendidos al final de esta semana. De esa manera se reencontrará con los pitcheos en vivo.

"Ahora mismo estoy tratando de ponerme en forma", dijo Vladimir. "Aunque hacía muchas prácticas de bateo en Dominicana las sigo haciendo aquí, lo primero será empezar a enfrentarme a los pitchers."

A guerrero le queda una meta personal que quisiera alcanzar. Batea .318 de por vida en partes de 16 campañas en Grandes Ligas, con OPS de .931. Fue Jugador Más Valioso de la Liga Americana en el 2004 y en septiembre pasado se convirtió en el dominicano con más hits en la Gran Carpa. Ahora quisiera agregarle 51 jonrones a su cuenta personal, para llegar a los 500.

"Mi meta principal, si Dios quiere, es llegar a los 500 cuadrangulares", dijo Guerrero. "De eso se trata."