Don Mattingly.

GLENDALE, Arizona - Con Zack Greinke, Adrián González, Hanley Ramírez, Carl Crawford y Josh Beckett-entre otras adiciones-los Dodgers han conformado un roster formidable en los últimos meses.

Entonces, existe la expectativa de que Los Angeles puede dominar el Oeste de la Liga Nacional.

¿Y qué?

No es lo que haces en el invierno lo que vale, sino lo que logras en el terreno durante la temporada.

"Las expectativas son el ruido creado por los movimientos que hicimos, y sí, debe haber expectativas en este momento del año", dijo el manager de los Dodgers, Don Mattingly. "Cada año quieres llegar a la campaña esperando ganar. Pero no lo sabes hasta que juegas los 162 (juegos)."

Mattingly sabe de expectativas. Se pasó toda su carrera como jugador en Nueva York con los Yankees de George Steinbrenner. Mattingly también empezó su trayectoria como coach en el Bronx.

"(Steinbrenner) era bastante duro", dijo Mattingly. "Pero uno sabía lo que le esperaba. Eso es bueno.

"No te hace hacer nada diferente", continuó. "Yo me exigía mucho a mí mismo como jugador. Nadie podía pedirme más. Y me exijo mucho como manager. Tengo que hacer un trabajo, pero no voy a cambiar lo que hago porque haya expectativas."

Como decía Whitey Herzog durante su carrera como manager, lo mejor de las expectativas es que un equipo tiene posibilidades de ser bueno.

Agregó Mattingly: "Es bueno contar con muchos buenos peloteros."

El hecho de que los buenos peloteros pueden confrontar tiempos malos no se toma en cuenta…pero es una realidad.

Greinke se ha visto afectado por unos dolores en el codo derecho, aunque los Dodgers creen que el derecho va a estar bien. Crawford, aún recuperándose de una cirugía en el codo izquierdo, apenas comenzó a jugar en los jardines en la Liga del Cactus. El dominicano Ramírez se operó del pulgar derecho y estaría fuera de acción hasta finales de mayo, en el mejor de los casos.

Pero nadie quiere escuchar eso.

Los nuevos dueños del equipo quieren restablecer a los Dodgers como una potencia de la Liga Nacional. Ellos tomaron posesión del club en abril del 2012, pero tienen que escuchar a los críticos que recuerdan que Los Angeles no llega a la Serie Mundial desde 1988. Dicha sequía del Clásico de Otoño es la más larga del Oeste de la Nacional.

Ahora, los Dodgers han gastado tanto dinero que nadie les tendrá pena.

La nómina de Los Angeles pasará de los US$220 millones este año, rompiendo una marca que por tanto tiempo perteneció a los Yankees. Y eso, que quiebra el récord de nómina de los Dodgers por más de US$100 millones.

Los Dodgers cuentan con seis jugadores que ganará más de US$15 millones en el 2013, encabezados por el mexicano González (más de US$21 millones).

"Es importante estar claro con todo", dijo Mattingly. "Esto es lo que esperamos de todos. Estos son nuestros parámetros. Este es el camino que queremos seguir.

"Para nosotros, la meta es llegar hasta el final", agregó el piloto. "Quisiéramos hablar de un desfile. Esa es la meta. Hasta ahí nos lleva el camino deseado."

Ahora depende de los Dodgers seguir dicho camino.

Así era la vida en el Bronx. Steinbrenner nunca dejó de gastar en su equipo, pero esperaba que dichos gastos fueran premiados por el éxito. Y cuando las cosas no iban bien, Steinbrenner hablaba sin pelos en la lengua. Mattingly reconoce que no siempre fue fácil jugar en ese ambiente.

La paciencia no era parte de la personalidad de Steinbrenner. En 12 temporadas completas en los Yankees, más en último mes de 1982, Mattingly vio 11 cambios de manager que involucraron un total de ocho capataces. Lou Piniella tuvo dos mandos durante los tiempos de Mattingly, mientras que Billy Martin fue contratado tres veces.

Mattingly llegó a su límite luego de la campaña de 1988. Piniella, quien sustituyó a Martin en medio de la temporada del 88, fue reemplazado por Dallas Green en el 89. Los Yankees tenían siete años sin avanzar a la postemporada y una década sin ganar la Serie Mundial.

Steinbrenner criticó públicamente a Mattingly, calificando a su primera base como egoísta y que sólo le interesaba acumular récords. También fomentó rumores de que quería cambiarlo.

"Dallas me llamó y le dije que ya era suficiente para mí", dijo Mattingly. "Él me dijo que si yo quería jugar por los Yankees, más me valía hacer una llamada."

Mattingly lo hizo y, una vez Steinbrenner dijo hello, el primero expresó todo lo que quería decir.

"Le dije que me tenía que respetar y que el dinero no es respeto", relató Mattingly, "que jubaba duro todos los días y con dolores. Hubo dimes y diretes y él me dijo, 'Buena suerte' antes de colgar. Pensé, 'Oh no, se acabó todo en Nueva York."

Pero no fue así. Steinbrenner respetó a Mattingly por defenderse.

"Después de eso, me invitó al Derby de Kentucky y a hablar con grupos en Tampa", dijio Mattingly. "Fui como un hijo para él. Me trató muy bien."

En Nueva York, Mattingly afrontó con gusto el reto, tal como lo ha hecho en Los Angeles.

"Te mantienes enfocado en hacer tu trabajo", dijo Mattingly. "Eso es lo que controlas."