Mariano Rivera

NUEVA YORK - El calendario indica que ha pasado un año desde que Mariano Rivera cayó al suelo en Kansas City mientras atrapaba elevados en los jardines durante las prácticas de bateo. El panameño sufrió un desgarre en la rodilla derecha que puso en duda su futuro en el béisbol.

Un día después, tras reflexionar a solas en su habitación de hotel, Rivera entró cojeando al clubhouse de los visitantes en el Kauffman Stadium e hizo un juramento: "Voy a regresar. Escríbanlo con letra grande. No voy a irme de esta manera".

Tras una larga y ardua rehabilitación, Rivera fortaleció la rodilla lo suficiente como para soportar la carga de un pitcher de Grandes Ligas. Pero hubo muchos momentos en los que el futuro Salón de la Fama se preguntaba si en verdad era capaz de regresar al montículo.

Para el agrado de todos, la rodilla operada pasó todas las pruebas durante el invierno y no le dio problema alguno a Rivera en los entrenamientos. El serpentinero de 43 años de edad, el líder en salvamentos de por vida, ha iniciado la última campaña de su carrera como ligamayorista con 11 rescates en igual número de oportunidades.

"Dije desde el principio que el brazo no era el problema, así que en verdad no estaba preocupado por su material", dijo el manager de los Yankees, Joe Girardi. "Quizás lo más increíble de Mariano es que sigue cumpliendo a su edad.

"El ha sido consistente durante toda su carrera. Siempre ha tenido la misma mentalidad. Pero el que lo esté haciendo a su edad es verdaderamente asombroso".

Este año, Rivera acabó con las especulaciones acerca de su retiro. El veterano anunció durante los entrenamientos que sentía que el tanque estaba casi vacío y que agotaría la poca gasolina que le queda este año.

"Si hubiese terminado la temporada el año pasado me hubiera retirado, definitivamente", dijo Rivera. "No me quería ir de esa manera. Quería darlo todo y aún me quedaba algo en el tanque. Este año, tenía bien claro lo que quería hacer".