Aroldis Chapman. (AP)

PHOENIX - La vida de un cerrador es necesariamente de mucho drama. Aroldis Chapman no es la excepción de la regla.

El cubano llegó a la serie de los Rojos vs. los Diamondbacks con 13 presentaciones consecutivas sin permitir carreras. Sin embargo, concedió un total de tres anotaciones entre el sábado y el domingo ante Arizona, cargando con la derrota en el segundo juego de la serie y, aunque de manera bien sufrida, consiguiendo el juego salvado en el tercero.

Pero con todo y ese difícil par de salidas, el zurdo asegura que jamás le flaqueará la confianza.

"Definitivamente no" le dijo Chapman a LasMayores.com en el Chase Field de Phoenix. "Puedo salir tres, cuatro veces mal-Dios quiera que no sea así-pero estamos en el mejor béisbol, Grandes Ligas, y todo puede pasar. Pero aunque tenga varias malas salidas, pienso que la confianza mía no se me va a ir."

El juego del sábado fue una pesadilla para el lanzallamas de 25 años, quien entró en el noveno inning con ventaja de los Rojos por 3-2. Permitió dos hits y dio dos bases por bolas rumbo a conceder dos carreras sin sacar un solo out.

El domingo, con Cincinnati arriba 4-1 en la novena entrada, Chapman sacó los primeros dos outs antes de que en el inning hubiera par de hits, un bolazo y una carrera de los Diamondbacks. El último out se consiguió con la carrera del empate embasada.

No es la primera vez que el zurdo sufre esta clase de tropezones. A mediados de mayo, Chapman malogró dos oportunidades de salvamento seguidas antes de volver a entrar en ritmo--hasta llegar al desierto.

Si algo está claro, es que el manager Dusty Baker se mantiene firme en confiar en su cerrador, quien lleva marca de 3-3 con 19 juegos salvados en 22 oportunidades.

"Nunca me ha faltado confianza en él", dijo Baker. "Puede haber pánico en otro lado, pero no aquí. Si alguien busca un cerrador perfecto, eso no va a pasar.

"Lo más cerca de la perfección es Mariano Rivera, y él tampoco ha sido perfecto."

De su parte, Chapman valora el apoyo que siempre ha recibido de su dirigente, sobre todo cuando ha habido cierto ambiente de preocupación por el rendimiento del zurdo en la novena entrada.

"Estoy muy agradecido, porque él tiene bastante confianza en mí y eso fortalece bastante al pelotero", dijo el cubano, quien vio empeorar su efectividad de 1.97 a 2.73 del sábado al domingo. "Cuando tu manager te tiene confianza, te da más deseo de jugar a la hora del juego o la situación."

LA CONTROVERSIA DE LOS BOLAZOS
Con una recta que alcanza las 100 millas por hora, pueden surgir situaciones delicadas con los bateadores contrarios, sobre todo si se le va un poco el comando a Chapman.

Este año ha habido par de incidentes de esa naturaleza, uno con los Indios y otro con los Piratas. No obstante, el cubano asegura que los pitcheos pegados son simplemente el resultado de querer tirar adentro, con el fin de preparar sus lanzamientos secundarios.

"Siempre van a hablar de la bola rápida arriba, pegada", dijo. "Lo único que puedo decir es que no tengo problema con ningún pelotero, con ningún equipo en ningún lado. No tengo por qué darle un bolazo a nadie. Trato de pitchar pegado y veces que sí, los pitcheos quedan arriba o alto.

"Para un pitcher rápido son buenos los pitcheos altos; después viene uno con un slider back door (puerta de atrás, ante los bateadores derechos). Son cosas del juego. La gente lo interpreta mal y muchos peloteros lo ven mal, pero mi intención nunca ha sido darle un pelotazo a nadie."

Con los bolazos han venido momentos de tensión, como cuando Nick Swisher de los Indios le gritó "don't do that" (no hagas eso) al recibir un pelotazo del zurdo.

En ese sentido, Chapman ha querido minimizar la posibilidad de una pelea generalizada, como por ejemplo las que han escenificado los Dodgers tanto con los Padres como los Diamondbacks en esta temporada.

"Uno trata de controlarse y ser un poco más educado que la persona que está gritando cosas", expresó Chapman. "A lo mejor lo puedo mirar normal, pero no tengo por qué decir cosas. Y si le hablo, solamente es para decir que fue mala mía o algo, pero no para ofenderlo ni nada."

El zurdo tampoco quiere guardar rencores ni "ajustar cuentas" en el futuro.

"No tengo por qué quedarme con eso arriba", dijo al respecto. "Eso lo que va a traer son problemas."

A GUSTO EN EL ROL DE CERRADOR
Desde que Chapman firmó su contrato de seis años y US$30.25 millones con los Rojos en enero del 2010, ha habido dudas sobre cuál sería su papel definitivo. Empezó como relevista intermedio y, aunque es taponero del equipo desde el 2012, en esta primavera todavía había planes de que compitiera por un puesto en la rotación.

Sin embargo, en sus últimas declaraciones Chapman ha dejado en claro que el rol que más le acomoda es el de cerrador y que quisiera seguir con esa responsabilidad.

"Ya me decidí", expresó al tratar el tema. "Me gusta el rol de cerrar y ellos se decidieron por dejarme como cerrador. Quisiera ser un cerrador de por vida. No sé qué puede pasar en un futuro, pero por ahora la meta mía es ser cerrador."

Chapman habla claro sobre su deseo de continuar en el bullpen. También está claro en lo que puede implicar la posibilidad de tener el balance del juego en sus manos todas las noches.

Si empiezan las fallas, la gente va a hablar. Chapman lo sabe.

"Siempre se va a hablar en la prensa; ése es su trabajo", manifestó. "No le presto atención a eso, porque sé que puedo hacerlo bien y solamente me enfoco a venir al otro día bien. Si me va mal, vengo al día siguiente siempre con la mente positiva para tratar de salir del mal momento."