LOS ÁNGELES-- Frank McCourt, expropietario de los Dodgers, testificó el viernes con relación a una demanda sobre una golpiza brutal en el Dodger Stadium que no se involucró personalmente en asuntos de seguridad en el lugar, pero sí sugirió un código de conducta para los aficionados.

McCourt testificó cerca de una hora en el caso de negligencia presentado a nombre de Bryan Stow, el aficionado de los Gigantes de San Francisco que sufrió daño cerebral en la golpiza recibida en el estacionamiento del Dodger Stadium después del partido inaugural de 2011 entre los dos equipos californianos.

El expropietario, que había sido interrogado por David Lira, abogado de Stow, en declaraciones previas al juicio, lució preparado para todas las preguntas y fue cauteloso en sus respuestas, incluso aquellas sobre la propiedad del equipo.

"Era propiedad de una entidad legal, pero para efectos prácticos yo era dueño del estadio", dijo McCourt.

Al preguntársele si poseía los estacionamientos, McCourt dio la misma respuesta, aunque reconoció que aún tiene un pequeño interés económico en las áreas de estacionamiento.

Stow no estuvo en los juzgados para los testimonios. Dos aficionados de los Dodgers, Louie Sánchez y Marvin Norwood, se han declarado culpables de cargos penales por el ataque a Stow, quien se convirtió en un símbolo de la violencia en eventos deportivos.

Lira le preguntó a McCourt el viernes si tenía un papel de primera mano en asuntos de seguridad y McCourt lo negó.

Éste reconoció haber hecho declaraciones públicas de que la calidad y la experiencia segura para los aficionados era un valor crucial para los Dodgers. También aceptó haber sugerido la creación de un código de conducta para aficionados, que fue adoptado.

Los 11 largos puntos del código fueron colocados en enormes letreros en el estadio y un video los mostraba antes de cada partido solicitando a los aficionados reportar cualquier tipo de mala conducta a un acomodador o guardia de seguridad, además de otras vías como teléfono o mensaje de texto, de acuerdo a los testimonios.

McCourt dijo que los asuntos de seguridad estaban en manos de los encargados de manejar al equipo que trabajaban para él.

El abogado de McCourt, Dana Fox, le preguntó que si había alguien en el Dodger Stadium con el cargo de director de seguridad.

"No", respondió McCourt, pero agregó que había otras personas que cumplían con esas funciones mientras él estuvo ahí.

Tras testificar, el expropietario no tomó preguntas de la prensa, pero hizo afirmaciones afuera de la corte.

"Como todos los aficionados de los Dodgers, me quedé sorprendido con el comportamiento criminal de Sánchez y Norwood", señaló. "Y no se equivoquen, hay responsables por este incidente trágico. Mis pensamientos y oraciones están con el señor Stow y su familia".

Otros testimonios en el juicio se han enfocado en las lesiones de Stow y su necesidad de tener cuidados de por vida, y el debate de que no había suficientes elementos de seguridad para proteger a los aficionados durante el partido.

Testigos han dicho que no había suficientes guardias visibles en el estacionamiento donde Stow fue atacado. La defensa respondió que había más seguridad que en cualquier otro partido inaugural en la historia de los Dodgers.