Yadier Molina. (john bazemore/AP)

SAN LUIS - A medida que la decepción fue mermando y fueron asimilando el diagnóstico, a los Cardenales no les quedó más remedio que consultar el calendario.

El 9 de julio, apenas tres semanas después de perder a dos de sus abridores debido a lesiones, el equipo de San Luis vio cómo el intento de Yadier Molina por avanzar a la tercera base resultó en un desgarre en el pulgar derecho, por el que el boricua tuvo que ser operado.

La lesión ocurrió justo cuando los Cardenales iban en ascenso. Concluyeron aquella jornada a dos juegos del primer lugar en la División Central de la Liga Nacional - lo más cerca que habían estado de los punteros Cerveceros desde el 27 de mayo.

Además de la pelea en su división, San Luis se vio en una carrera contra el tiempo. La cirugía de Molina conllevaba un período de recuperación de ocho a 12 semanas, se le informó al equipo. A lo más pronto, se proyectaba que el receptor volvería a la acción para el primer viernes de septiembre.

Sin embargo, los Cardenales esperan contar con el puertorriqueño en estos días, unas siete semanas después de que fue operado.

Decidido a reintegrarse al equipo grande para la recta final, Molina apresuró su recuperación con un agresivo programa de rehabilitación. Comenzó a hacer tiros y a batear antes de lo previsto e inició una tarea de rehabilitación en Doble-A Springfield el miércoles.

"No me sorprende enterarme de que se esforzó para volver lo antes posible", dijo el abridor de San Luis, Shelby Miller. "Tener de regreso a Yadi será una gran ayuda para nosotros en la recta final. Estamos en plena pelea y creo que va a ser clave tenerlo aquí para que nos eche la mano con eso".

Molina se perdió 40 juegos, pero ahora puede ser pieza clave para los últimos 30. Los Cardenales se han mantenido a flote, ya que se encuentran medio juego más cerca de Milwaukee que al momento de lesionarse Molina. Tony Cruz, A.J. Pierzynski y, brevemente, George Kottaras, se han hecho cargo de la receptoría ante su ausencia.

Aunque el club no duda en reconocer los aportes de dicho trío, no se le puede restar importancia a la diferencia que Molina es capaz de marcar en un equipo de San Luis que no ha rendido a su máximo potencial.

"Su impacto podría ser enorme y creo que a cualquiera en Grandes Ligas le gustaría tenerlo en su equipo en cualquier capacidad", dijo el manager de San Luis, Mike Matheny. "Queremos que esté bien, también, así que tenemos que ver cuándo regrese. El liderazgo que nos brinda, todo el paquete, es importante".

A Molina se le considera el mejor receptor de Grandes Ligas, dada la forma en que guía al cuerpo monticular, detiene a los corredores y pide los pitcheos. De hecho, Adam Wainwright describió a su compañero de batería como "uno de los mejores cátchers de todos los tiempos".

"Yadier Molina obviamente marca una gran diferencia para el equipo completo", dijo Wainwright.

Los Cardenales han permitido más bases robadas (25) sin Molina de las que el boricua cedió (22) en sus primeros 83 compromisos de la campaña. Molina ha atrapado al 49% de los corredores que han intentado robarle base. En las últimas seis semanas, los receptores de los Cardenales han tenido un índice del 11% a la hora de sorprender a los corredores.

Aunque hay otros factores que influyen, (el desgaste de una temporada larga, cambios, otras lesiones, etc.) no puede ser coincidencia que el desempeño de los lanzadores de San Luis haya decaído durante la ausencia de Molina. Tras registrar efectividad de 3.29 para el 9 de julio, los pitchers del club tienen un promedio de carreras limpias colectivo de 4.47 desde entonces.

La diferencia en el rendimiento de la rotación es aún más pronunciada. Los abridores de los Cardenales, que promediaron 6.1 innings de labor por apertura y registraron efectividad de 3.20 antes de lesionarse Molina, promediaron 5.8 entradas por salida y tuvieron promedio de carreras limpias de 4.61 del 9 de julio en adelante.

Por otro lado está el impacto del que es capaz de causar Molina con el madero. El boricua, quien en las últimas dos campañas terminó entre los cuatro jugadores que más votos recibieron para el premio al Jugador Más Valioso de la Liga Nacional, se había establecido como quinto bate del club. Y aunque no había rendido al mismo nivel que mostró del 2012 al 2013, en la primera mitad del 2014 bateó para .287 con 16 dobles, siete bambinazos y 30 remolcadas.

Ante la ausencia de Molina, los receptores de los Cardenales tienen un promedio colectivo de .207.

Matheny no quiso decir cuánta acción verá Molina cuando regrese. Sólo indicó que los Cardenales evaluarán cómo el cátcher responda a la carga de jugar a diario y le darán el descanso que corresponda. Pero el tiempo que Molina pasó levantando pesas mientras no podía participar en otras actividades de béisbol parece haberlo preparado para una carga pesada en septiembre.

"Ha bajado de peso. Está en muy buena forma", dijo Matheny. "Ahora, estar en forma de recibir el juego y en forma para jugar béisbol son dos cosas distintas. Tenemos que ir un día a la vez, ver cómo se mueve, cómo se siente y tomar en cuenta las evaluaciones de los médicos".